Una persona que ha vivido (o su familiar cercano), una situación horrible como accidentes, violencia física o sexual, eventos cercanos a la muerte o desastres naturales, pueden desarrollar síntomas físicos como tensión muscular, insomnio con pesadillas que interrumpen el descanso y respuestas emocionales como un estrés agudo que nos hace estar especialmente hipervigilantes, disociación y pánico.
No todas las personas que se enfrentan a un evento así desarrollan un trauma pero es común padecer un trastorno de estrés postraumático (TEPT) donde los síntomas se mantienen de manera prolongada pudiendo sufrir flashback que le provocan al paciente revivir lo sucedido.
En Horizonte, los profesionales cuidamos cada detalle para minimizar los daños y abordar la causa raíz,