Nos encontramos ante las dos grandes causas por las que los pacientes suelen acudir a consulta. Y que muchas veces pueden llegar a confundir sus síntomas debido a la alta probabilidad que existe de que ocurran simultáneamente. Además, cada persona puede manifestar sintomatología diferente. Comúnmente, las personas definen la ansiedad como estar nervioso y la depresión como estar triste y la realidad es bien distinta.
Si bien es normal sentir ansiedad o tristeza, lo que debería alertarnos para pedir ayuda es que estas sensaciones sean persistentes la mayor parte del tiempo. La primera diferencia entre ambos trastornos es que la ansiedad se basa en un miedo excesivo y alerta constante que genera una gran agitación, mientras que la depresión hace que perdamos el interés por las cosas cotidianas, una apatía y desmotivación para realizar las actividades que antes eran placenteras. La capacidad de disfrutar no tiene por qué verse alterada en las personas con ansiedad.
Otra diferencia llamativa es que cuando sentimos ansiedad, nuestras preocupaciones suelen estar relacionadas con eventos futuros y nos inundan las dudas de si seremos capaces de afrontarlos, en cambio la depresión se centra en la dificultad que existe en el presente para realizar cualquier tarea, resultando difícil incluso un aseo diario como lo hacíamos antes o salir a dar un pequeño paseo.
También hay una distorsión en el procesamiento de la información dependiendo del trastorno al que nos enfrentemos. Por un lado, en la ansiedad, se sobreestima el grado de peligro y se infravaloran las capacidades de uno mismo para afrontarlo. Y por otro lado, en la depresión, tras una pérdida o fracaso los pacientes perciben excesivamente esos sucesos negativos, interpretándose como frecuentes e irreversibles, lo que genera la interpretación negativa de uno mismo y su entorno.
Actualmente, el problema de salud mental más frecuente es el trastorno de ansiedad que afecta al 6,7% de población, siendo un problema relativamente estable entre los 35 y 84 años. Mientras que el trastorno depresivo aparece en el 4,1% de la población y se aprecia un incrementa a medida que se cumplen años.
Una similitud entre ambos trastornos es que presentan gradiente social, es decir, son más frecuentes cuanto menor es la renta, aunque en la depresión es más marcada esta incidencia en los hogares con rentas bajas. Además, ambos se observan con más frecuencia en las mujeres.
Bibliografía:
- Ministerio de Salud. Base de Datos Clínicos de Atención Primaria (2020). Salud mental en datos: prevalencia de los problemas de salud y consumo de psicofármacos y fármacos relacionados a partir de registros clínicos de atención primaria.
- Sanz, J. (1993). Distinguiendo ansiedad y depresión: Revisión de la hipótesis de la especificidad de contenido de Beck. Departamento de Personalidad, Evaluación y Psicología Clínica. Universidad Complutense de Madrid.